Punto de Partida

¿Por qué el Consejo Asesor de la Fundación Esplai escoge el tema de Incidencia Política y Tercer Sector para su proceso de elaboración de pensamiento?

1-. Porque es un momento adecuado y oportuno.

Es indiscutible que estamos siendo testigos de una repolitización del espacio público y que esta efervescencia contraviene, de alguna manera, la relación de la ciudadanía con la “cosa pública” que se había posicionado e identificado clásicamente como de desafección.

Es cierto que a esta desafección colectiva se ha añadido una severísima crisis económica y política, y que este sumatorio ha generado un enorme descontento en la población. La valoración de la situación política en España como muy mala llegó a su record histórico del 60% en noviembre del 2014. Entonces, más de la mitad del electorado declaraba que votaría en blanco, nulo o se abstendría. Sin duda ninguna todo esto ponía de manifiesto un considerable fallo en “la oferta política”.

Según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas de Enero del 2008, al inicio de la crisis, la política interesaba mucho o bastante a un 29% de los españoles; pero en octubre del 2015 este porcentaje se ampliaba a casi cuatro de cada 10, o sea, un 10% mas. Cuando se preguntaba en las encuestas en que medida se estaba de acuerdo con que la política tiene una gran influencia en la vida de los ciudadanos, en el año 2008 respondían afirmativamente un 67%. Hoy lo hacen el 78%. Es mas, pese a que un 54% pensaba al inicio de la crisis que era mejor no meterse en política, hoy esta afirmación la respalda un 44% de los ciudadanos, por lo tanto un 10% menos.
Es cierto, también, que todas estas corrientes subterráneas –que combinan la insatisfacción con el sistema y el status quo con un mayor interés y vocación por participar—tienen mucho que ver con la aparición de movimientos sociales muy activos, algunos de los cuales se han institucionalizado en nuevos partidos y formaciones políticas.

¿Se trata de un fenómeno coyuntural o es el inicio de un cambio consistente en nuestra relación con la política?  ¿Es un fenómeno episódico ligado a la enorme crisis institucional y económica que hemos vivido y seguimos viviendo, y que ha disparado nuestra atención por estos asuntos, o previsiblemente, conforme vaya remitiendo la crisis –especialmente la económica—los españoles volverán a ocuparse menos de los asuntos colectivos?

Desde Fundación Esplai tenemos una “visión más optimista”, y creemos que aquellas cohortes de españoles que se han socializado políticamente en un contexto tan especial como el actual –la llamada generación del 15 M–, van a quedar marcados de manera indeleble. Es decir, del mismo modo que la generación o generaciones que hicieron la Transición tienen un perfil político determinado, los que han vivido de manera más directa todas estas luchas, transformaciones, ilusiones y desencantos…también tienen otro perfil político determinado, que se caracteriza, entre otras cosas, por una subida de la temperatura política en sus mundos de referencia. Creemos que el año 2015 ha supuesto el punto de partida de un nuevo sistema político, donde lo social, lo común, lo colectivo…, “lo político” ha adquirido más conciencia en el colectivo social.

En las diferentes elecciones que ha habido a lo largo del 2015, de manera progresiva, hemos sido testigos de una cierta “victoria ciudadana”. Por lo tanto, empezamos a ver que es posible una política colaborativa que facilita el empoderarse la ciudadanía y reapropiarse de las instituciones por parte de los ciudadanos y asentar una cierta capacidad de construir candidaturas de confluencia. ¡ Por lo tanto, cuando hablamos de incidencia política y Tercer Sector, no estamos hablando de un sueño de trovadores ni de una utopía del pasado mañana, sino de algo muy real, que se está haciendo presente y visible en los últimos tiempos!.

2-. Porque la incidencia política es o debe ser un elemento inscrito en el ADN del Tercer Sector de Acción Social.

Creemos que el Tercer Sector es, en sí mismo, un sujeto político muy especial y es, a su vez, un espacio cualitativo de incidencia política de la ciudadanía, resultando en estos momentos de crisis, tal y como hemos señalado en el apartado anterior, un agente de cambio político muy relevante ( ¿el mas relevante?) … Por eso, no puede contentarse sólo con reclamar que los gobiernos le sigan subvencionando los programas que desarrollan para satisfacer las necesidades de los grupos más vulnerables…, sino que el propio Tercer Sector tiene que construir ciudadanía y sentarse a dialogar con los gobiernos para construir esto.

La incidencia política está en la esencia misma del Tercer Sector porque su objetivo fundamental no es remediar benéficamente las injusticias que “otros” crean o mantienen, sino como sociedad civil organizada crear y dinamizar una ciudadanía preocupada por lo común, activa sociopolíticamente y comprometida por la transformación de su propio entorno comunitario.
Prestación de servicios e incidencia política no son los polos de una contradicción; no se trata de O/O…, sino de Y/Y. Son los términos de un sumatorio.

Es fundamental que el Tercer Sector no funcione como un mero intermediario asistencial de la administración pública, como en gran parte, lo ha sido hasta ahora. Debe representar por sí mismo ALGO y debe representar a ALGUIEN verdaderamente importante. Debe posicionarse con claridad ante el poder político y definir con precisión qué es y qué no es, qué hace, porqué lo hace, a quién representa y a quién sirve con su trabajo, empeño y compromiso.

Y ante los ciudadanos que atiende, acoge, forma, acompaña y representa…debe trasmitir un mensaje político claro de derechos y obligaciones propios de una sociedad democrática.

3-. Porque el Tercer Sector debe tener un papel especial como “lobby”.

En estos momentos, en los que estamos viendo que “lo público” ha perdido mucho peso en su papel equilibrador y modelador, la incidencia política del TercerSector debe tener un papel fundamental como lobby, y tiene que seguir penetrando el entramado social para ser parte de él a la hora de tomar decisiones. ¡Si dejamos el bienestar de la población y su calidad de vida a las decisiones del mercado…, el futuro va a ser muy negro para todos!.

Creemos en la capacidad del Tercer Sector para influir en los resultados de las políticas de las instituciones publicas y privadas. Dicho de otra manera, nos encantaría pensar y sentir al Tercer Sector como un lobby, como un grupo grande y heterogéneo de personas y entidades diferentes que haciendo valer los intereses legítimos de la sociedad civil, sobre todo de la parte más débil y necesitada, pretende influir en las administraciones públicas, en las legislaciones, en los medios de comunicación…presentando su visión de las cosas a los representantes de las administraciones públicas y del mercado.

A “nivel doctrinal”, la aportación y creatividad del Tercer Sector es necesaria para reconstruir un irrenunciable estado del bienestar que ha quedado muy herido con las políticas públicas neoliberales que se han aplicado durante estos años y que han hecho retroceder notablemente todos estos avances.

Y “a nivel práctico”, la alianza entre Tercer Sector y las administraciones públicas, especialmente la administración municipal (“el municipalismo”), puede ser una formidable herramienta para cosas tan importantes como, por ejemplo, trabajar de manera inteligente el incremento de la participación cívica en sus comunidades, o mejorar la eficacia y eficiencia de su actuación sobre el terreno, o introducir hábitos de evaluación de impacto como una condición necesaria para una sostenibilidad equitativa del sistema, etc.

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