El pasado 6 de mayo, en el marco de la Jornada Pixel 2026, celebrada en el International Lab de Madrid, tuvo lugar el primero de los debates del ciclo Debates del Tercer Sector.
Bajo el título “Inteligencia artificial, impacto y políticas para la innovación social”, la sesión reunió diferentes miradas procedentes de la administración pública, la regulación, la empresa tecnológica y el Tercer Sector para reflexionar sobre los retos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial en el ámbito social.
Una mirada intersectorial sobre la inteligencia artificial
El debate contó con la participación de Ignacio Bolea Jover, subdirector general de Promoción del Tercer Sector y del Voluntariado del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030; Pedro Jesús Rodríguez González, subdirector general de Sociedad y Economía Digital de la Comunidad de Madrid; Noemí Menéndez García, responsable del Área de Innovación, Tecnología y Comunicación de la Asociación La Rueca; José Rodríguez Maldonado, CEO de Data Bay; y Alberto Gago Fernández, director de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial.
La diversidad de perfiles permitió abordar la inteligencia artificial no solo como una herramienta tecnológica, sino también como un fenómeno social, político y organizativo que interpela directamente a las entidades sociales.
Oportunidades de la IA para el Tercer Sector
Durante la sesión se puso de manifiesto que la inteligencia artificial abre oportunidades relevantes para el Tercer Sector.
Entre ellas, se destacaron la mejora de procesos, la posibilidad de anticipar necesidades, la personalización de respuestas, la automatización de tareas y el refuerzo de la capacidad de análisis de las organizaciones.
Sin embargo, las personas participantes coincidieron en señalar que estas posibilidades solo podrán traducirse en impacto social positivo si se desarrollan desde marcos éticos, garantistas y centrados en las personas.
Políticas públicas, regulación y protección de derechos
Uno de los principales temas abordados fue la necesidad de acompañar el despliegue de la inteligencia artificial con políticas públicas que garanticen la seguridad, la transparencia, la rendición de cuentas y la protección de derechos.
La regulación europea introduce un nuevo marco de obligaciones y responsabilidades que también afecta a las entidades sociales, especialmente cuando trabajan con datos sensibles, personas en situación de vulnerabilidad o procesos de toma de decisiones que pueden incidir en el acceso a derechos, servicios o itinerarios de acompañamiento.
En este contexto, se subrayó la importancia de que la innovación tecnológica no avance al margen de los derechos, sino que contribuya a reforzarlos.
El papel activo del Tercer Sector
El debate también puso de relieve que el Tercer Sector no puede limitarse a ser usuario pasivo de soluciones tecnológicas diseñadas por otros actores.
Las entidades sociales deben participar en la definición de prioridades, el diseño de herramientas, la evaluación de riesgos y la generación de criterios éticos que orienten el uso de la IA en contextos de intervención social.
Su conocimiento directo de las desigualdades, las brechas digitales y las situaciones de vulnerabilidad resulta imprescindible para evitar que la innovación tecnológica reproduzca exclusiones previas o genere nuevas formas de discriminación.
Capacitación digital y mirada crítica
Otro de los ejes centrales fue la necesidad de fortalecer la capacitación digital de las organizaciones sociales.
La incorporación de la inteligencia artificial exige desarrollar competencias técnicas, pero también capacidades críticas, jurídicas, organizativas y éticas. No se trata únicamente de aprender a utilizar herramientas, sino de comprender cómo funcionan, qué datos utilizan, qué sesgos pueden incorporar, qué límites deben establecerse y qué impactos pueden tener sobre las personas acompañadas.
Esta mirada crítica es clave para que las entidades puedan tomar decisiones informadas y responsables sobre el uso de la IA.
Entre el potencial tecnológico y la realidad del sector
La mesa también permitió identificar una tensión central: la distancia entre el potencial de la inteligencia artificial y la realidad cotidiana de muchas entidades sociales.
Mientras el discurso público avanza rápidamente hacia la automatización, la analítica de datos o la IA generativa, muchas organizaciones siguen afrontando carencias de financiación, tiempo, infraestructura tecnológica y perfiles especializados.
Esta brecha condiciona la capacidad real del sector para adoptar soluciones innovadoras sin aumentar la sobrecarga de sus profesionales ni depender de herramientas externas sin suficiente control.
Una primera sesión para abrir reflexión y propuestas
Este primer debate aportó una mirada estratégica e intersectorial al proceso de reflexión sobre inteligencia artificial y Tercer Sector.
La sesión permitió situar la IA en el marco de las políticas públicas, la regulación, la innovación social y la transformación digital de las organizaciones sociales, abriendo nuevas preguntas sobre cómo garantizar que la tecnología contribuya realmente a una sociedad más justa, inclusiva y centrada en las personas.